Historia de API-CSIC por Alfonso Vázquez
La Asociación de Personal Investigador del CSIC fue una asociación que se creó en España bajo la dictadura militar precedente en una época en la que no se permitía la existencia de sindicatos. La API del CSIC nació con un espíritu doble de contribuir socialmente al progreso de la Ciencia y a la defensa de los derechos de los trabajadores que, si en el orden laboral común tenían pocos derechos, en el orden laboral científico eran minusvalorados cuando no sospechosos por ser un colectivo cuya esencia es ser personas que usan la razón como parte esencial de su actividad. Si el ámbito de sus miembros se limitó al colectivo de investigadores no fue fruto de un planteamiento gremial discriminatorio que nunca tuvo la API del CSIC, sino porque de haber pretendido integrar a todos los trabajadores del CSIC nunca hubiera sido legalizada.
A lo largo de toda su historia fueron muchos los progresos laborales que consiguió mediante un diálogo con la Presidencia del CSIC que por aquellas fechas tenía la categoría de Secretaría de Estado.
Ya bajo el régimen monárquico actual podemos destacar como puntos concretos más significativos algunos congresos celebrados en el CSIC en los que tuvo lugar un amplio análisis de la problemática laboral y científica del CSIC parte de cuyas propuestas acabaron siendo incorporadas a la institución. También fue significativa la influencia de sus publicaciones en Revistas y Boletines de la API del CSIC donde se analizaba la situación del CSIC desde muy distintos puntos de vista, se daba voz a los investigadores y se promovían todo tipo de iniciativas y sugerencias en beneficio de la propia institución y de los derechos laborales de todos los trabajadores que formábamos el CSIC cuyas legítimas demandas siempre contaron con nuestro apoyo. Con ello se canalizaba una vía de participación laboral que todavía sigue sin tener el cauce institucional que debería dársele, porque de su existencia el CSIC sólo puede obtener beneficios.
Cabe recordar brevemente algunos de los éxitos logrados entre ellos el que significó para la API del CSIC cuando, a través de varias manifestaciones ante las autoridades del CSIC, se logró que se equiparara el derecho de los investigadores del CSIC a la valoración de los sexenios que se les acababan de reconocer a nuestros colegas investigadores de la Universidad, pero se negaba sin el más mínimo fundamento objetivo al personal investigador del CSIC.
Esta discriminación profesional que era claramente intolerable y discriminatoria no recibió, paradójicamente, el apoyo de los sindicatos que con ello demostraron su actitud discriminatoria en el trato respecto a este colectivo de trabajadores, pese a que no pocos investigadores eran también miembros de ellos. El fin de esta intolerable discriminación fue muy importante no sólo por las repercusiones económicas que ello implicó para los investigadores, sino por lo que significó de reconocimiento y respeto a la dignidad y calidad del trabajo de investigación que este colectivo llevaba a cabo en el CSIC. En caso contrario, de haberse mantenido esa discriminación, hubiera sido una muestra de inmundo desprecio social que, todavía, tiene la investigación en este país, en vez de constituir un estímulo en el desarrollo del quehacer científico de este colectivo.
La API del CSIC contribuyó también con sus reivindicaciones permanentes a que los becarios, cuyas asociaciones reivindicando sus derechos siempre contaron con su apoyo, lograran al fin que se les reconociera su condición de trabajadores durante 2 de los 4 años de duración de su beca. Merece la pena recordar la anécdota de que la API del CSIC fue la única institución, diferenciándose con ello de los sindicatos, que no felicitó a la Directora General en la reunión en las que nos comunicó esa noticia. Cuando la Directora General manifestó su sorpresa por el discreto silencio de la API se le explicó que reconociendo el objetivo progreso de la medida nos reservábamos la felicitación para el día en que se respetara íntegramente la dignidad del trabajo de los becarios y se les reconociera al contrato como becarios su plena condición de contrato laboral durante todo el período de duración de su trabajo.
La API del CSIC siempre ha apoyado la creación de una Agencia Única de Investigación que permitiría un incremento de la eficiencia investigadora a través de una reducción de costes de infraestructura, un mayor aprovechamiento de recursos complementarios existentes en las distintas agencias e instituciones investigadoras de ámbito estatal. La actual situación es que resulta más difícil la cooperación en proyectos comunes, dándose la paradoja de que sea más fácil colaborar con instituciones no españolas dentro de la UE que con las existentes dentro de España.
Como ocurre con todos los progresos que acaban consolidándose, los jóvenes trabajadores ignoran que lo que consideran que es "un derecho elemental", caído por la chimenea, ha sido el fruto de muchas horas de trabajo de muchas personas que con inmensa generosidad dedicaron su esfuerzo y solidaridad a la mejora de las condiciones colectivas de trabajo y al reconocimiento de su importancia social en sus respectivos ámbitos de actividad.
La API del CSIC, en su dimensión internacional, es miembro de la World Federation of Scientific Workers (WFSW), alguno de cuyos congresos tuvo lugar en España. Se trata de una prestigiosa institución creada recién terminada la II Guerra Mundial en una conferencia celebrada en Londres el 20 y 21 de julio de 1946 por iniciativa de la British Association of Scientific Workers. Ya entonces se puso de manifiesto el sentido universal con el que los científicos vemos nuestro trabajo investigador, preocupados ya en aquellas fechas iniciales por un desarrollo político que acabaría en una insensata y estéril compartimentación y enfrentamiento en lo que se denominó "guerra fría" de la que sólo se dedujeron retrocesos en el posible progreso del bienestar de los ciudadanos que era la tarea política conjunta que finalmente parece que ahora tiene un mayor respaldo.
También a escala nacional la API del CSIC se ha incorporado a FEDECA (Federación Española de Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado) a través de la cual se ha participado en el ámbito sindical con notable y relevante presencia dentro del CSIC sin la cual la voz de los investigadores no existe.
En estos momentos de aldeanismo global resulta paradójico que las algunas veces desaforadas posibilidades de comunicación a través de los más modernos medios de comunicación se traduzcan en una reducción del nivel de asociacionismo hoy muy bajo cuando su mantenimiento y eficacia serían en estos momentos mucho más elevado a igualdad de esfuerzo siendo como es cada vez una necesidad más elevada.
Es muy peligroso que se abandone el empleo de un recurso tan importante como son la Asociaciones en general y el respaldo que la API del CSIC recibe en la actualidad porque estas instituciones intermedias constituyen un elemento clave a través de las cuales es más fácil lograr el diálogo con aquellas instituciones en las que descansa la toma de decisiones.
La sociedad es muy complicada, y lo será más y más a medida que se globalice lo cual es una realidad tan deseable como peligrosa si no participamos activamente en ella; es necesario que los ciudadanos, en los diversos campos de nuestra actividad, participemos en la construcción y vitalidad de unas instituciones interlocutoras de nuestra individualidad ante el gobierno desde las que, con la fraterna solidaridad de los más generosos, que parece que se ha evaporado, se lleven a cabo trabajos y estudios por los propios expertos en los distintos campos asociativos, que ayuden a quienes nos gobiernan a tomar conciencia de una realidad que no siempre conocen y que por ignorarla nos perjudican en su ejecución y con ello perjudican al conjunto de la sociedad.
3 de enero de 2023
Encuentro Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Científicos
El pasado mes de setiembre (2022) se celebró en Buenos Aires el Encuentro Internacional de Trabajadoras y Trabajadores Científicos, organizado por FESIDUAS, FedLatCi, la Federación Mundial de Trabajadores Científicos (FMTS-WFSW) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina (ver Programa). La grabación completa de la sesión está disponible en este enlace. Se elaboró asimismo una declaración final y el Ministerio ha considerado que por el interés que tuvo el encuentro, se va a editar un libro con los contenidos de las presentaciones y discusiones.
El COVID y el Cambio Climático: despertemos!
Documento elaborado durante el confinamiento: El COVID y el Cambio Climático: despertemos!
Previamente la FMTS-WFSW ya había publicado el llamamiento de Dakar y había lanzado una campaña en Change.org (SAVE the PLANET BEFORE IS TOO LATE!) para sensibilizar a la población y movilizar a los científicos todos.
¿SOCAVAR para POTENCIAR?
La ‘solución española’ para la ciencia
Ya se dijo que ser científico en España era como si toreros vestidos de luces se pasearan por Londres. Aún y así, la ciencia española ha tenido grandes nombres, aunque muchos sean desconocidos. Los mayores frutos de la investigación científica se suelen obtener de sucesivas generaciones de científicos que crean escuela y acumulan metodología y conocimiento hasta alcanzar un lugar destacado dentro de una determinada especialidad. Los pequeños periodos de esplendor de la Ciencia y la Tecnología en España han sido aislados en el espacio y en el tiempo (Elhúyar, Cajal, Cabrera, Echegaray, Monturiol, Peral, de la Cierva, Torres Quevedo), muy lejos de una dilatada y constante tradición de muchos países europeos. Y es que la investigación científica ha sido y es un lujo prescindible en nuestro país.
Nunca se ha conseguido un pacto político por la Ciencia para que se le destine un flujo más o menos estable de recursos. La realidad es que se sufren los bandazos de las sucesivas crisis y se procrastina el eterno objetivo del 2% del PIB, que aún nos mantendría por detrás de países mucho más pequeños que el nuestro. No son situaciones del pasado: hace bien pocos años se pretendió aniquilar al CSIC, el mayor organismo español de investigación científica, que llegó a ser el noveno del mundo en 2012. Afortunadamente, este organismo nacido hace 80 años ha conseguido una excelente imagen pública ganada a pulso por la rigurosidad del trabajo de investigación realizado y el tesón en su labor. Pese a la ideología con que fue creado, lastrando la ajenidad ideológica de la ciencia, sus investigadores lograron recuperar el espíritu original de la universalidad del conocimiento científico que inspirara la creación de la Junta de Ampliación de Estudios en 1907 de la que, por tanto, es justa heredera. En los breves años de su existencia elevó la presencia de España en el ámbito científico como ahora de nuevo ha logrado establecer el CSIC.
Su estructura organizativa y su posición en la Administración ha sido siempre problemática. Aunque el CSIC es muy competitivo en la captación de recursos en convocatorias nacionales e internacionales, e incluso procedentes de fondos privados, de ninguna manera podría subsistir sin un apoyo público que también garantice su independencia. La investigación es una actividad altamente competitiva donde el campo de juego es planetario, ya que el conocimiento no tiene hoy fronteras. Ello exige una gestión muy ágil imposible en la anquilosada estructura de la Administración Pública. Los sucesivos marcos legales sufridos, desde Organismo Autónomo hasta la privatizadora pretensión de convertirlo en un Ente Público Empresarial, pasando por la ya obsoleta estructura -por no ser suficientemente ágil- de Agencia, todos se han demostrado inadecuados para el CSIC. Los trasnochados corsés regulatorios nunca han encontrado un marco adecuado para un organismo que necesita a la vez apoyo público y agilidad en su gestión.
Es quizá poco conocido que el CSIC es lo que es gracias a un esfuerzo personal a todos los niveles (administrativos, gestores, técnicos, becarios y científicos), muy vocacional, con dedicaciones a menudo muy por encima de las exigibles. No es desmesurado decir que el CSIC goza de un elevado prestigio y productividad pese a sus notables limitaciones estructurales. Cabe destacar en este sentido que la discreta autonomía de los centros e institutos se demuestra como un gran valor. El CSIC sigue en posición incierta con un contrato de gestión que nunca llegó a aprobarse y en una fase difícil de asimilación de los otros OPI que sólo debería acabar con una ley ad hoc para un CSIC focalizado en la investigación, con una gestión ágil y dinámica y no lastrada por una burocracia que si podría tener algún sentido en actividades administrativas es más que una rémora que entorpece la investigación.
Pese a ello, analizando los precedentes, lo esperable es que ojalá pueda seguir su trayectoria y logre una vez más superar estas barreras de incomprensión con la que es tratada en el marco de la Administración. Por ello la propuesta en curso de empezar a precarizar a su personal fuera de un marco estable no sólo no es, de ninguna manera, una iniciativa positiva, sino que es algo que contribuye a estimular la emigración de los jóvenes investigadores, cuanto más valiosos más arrojados, a emigrar de un país que no promueve la investigación, sino que la obstaculiza. Se trata de un proyecto incomprensible de puro irracional si lo comparamos, con otros funcionarios del Estado, por ejemplo, jueces o militares con un sistema de selección previa acreditando en muy menor grado su capacidad laboral y exigencias curriculares y de titulación, ya que sólo se les exige ser licenciados y no doctores, lo que implica no menos de cuatro años más de trabajo previos a la oposición. A nadie se le ocurre plantear la precarización de estos sectores.
El desinterés, fruto de la ignorancia que demuestran tener los políticos respecto de la naturaleza propia de la investigación, nos hace temer que el país va a seguir sufriendo los futuros bandazos político-económicos a los que estamos acostumbrados y que a la larga sólo entorpecen una mayor competitividad y productividad y a los que los científicos tratamos de oponernos con todos nuestros medios. ¿Cómo pueden ignorar los políticos que todo lo que les rodea no existía cuando nacieron, fruto de la ciencia y la tecnología? ¿Cómo no se dan cuenta de la potencia que tiene la investigación científica? Quemando etapas varios centros han logrado varias vacunas en pocos meses con los que afrontar una pandemia cuyo coste económico es incalculable, e imposible de valorar el coste en vidas humanas e infelicidad general.
El CSIC está en segunda fila, pero con varios proyectos de vanguardia. Es una proeza si comparamos los ridículos recursos que les permite una sociedad que ve la investigación científica como un gasto y no la más productiva de las inversiones -crea el conocimiento que no existe-, únicamente situada por detrás del campo de la docencia, que en 15 años convierte a un analfabeto en un científico, que crea riqueza, un ingeniero que nos hace la vida fácil, un médico que nos salva la vida o en un juez que reconoce nuestros derechos.
Nuestra asociación defiende la actividad científica y su personal desde los inicios del mismo CSIC y siempre ha reivindicado el establecimiento de carreras técnicas y científicas claras y competitivas que garanticen el acceso y promoción de los mejores. Actualmente la Secretaría de Estado pretende la precarización de las carreras como un objetivo incomprensible del que no emerge ningún beneficio. Con mayor o menor volumen de financiación, el CSIC ha podido mantener su posición gracias a su personal compitiendo con éxito en Europa y en otros foros con los mejores del mundo privado, incluso sin el apoyo administrativo necesario, y se ha visto obligado a hacer malabares porque, con lo que disponía, no tendría posibilidad de trabajar. Los previsibles, aunque indeseables futuros bandazos con un personal precarizado son una espada de Damocles que, si deja de ser una amenaza y se convierte en realidad, eliminaría la resiliencia del CSIC. Y sorprendentemente esto sucede en una etapa en la que estamos descubriendo que la ciencia y el conocimiento están siendo más claves que nunca frente a los enormes retos que están surgiendo y que ponen en riesgo nuestra supervivencia.
Epimeteo, el que abrió la caja de Pandora, actúa antes de pensar; Prometeo, el que trajo el fuego para el progreso de la humanidad, piensa antes de actuar. Esperemos que nuestros epimeteicos políticos decidan ser prometeicos.
Elies Molins, API-CSIC, abril 2021
Asociación de Personal Investigador CSIC - www.apicsic.org
Nota: quiero agradecer explícitamente las sugerencias recibidas de nuestro expresidente, Alfonso Vázquez.
COVID19 Vaccines must become Global Common Goods
FMTS-WFSW International Secretariat Statement
The pandemic is not under control. The health catastrophe in India is an evidence of this, but also the situation in Russia, Brazil, Chile, South Africa, Great Britain, etc. In many countries, vaccines are still scarce or non-existent. The donation of vaccines from rich to less rich or poor countries is far from to allow vaccinating all populations at risk. Moreover, it is not known whether current vaccines will be effective in protecting against the emergence of eventually new and more aggressive variants.
With this statement, we join the UNESCO ethics commission in affirming that the “availability of vaccines to all people in all countries, is an essential ethical issue” and, thus, vaccines must become “global common goods”.
We support the commitment of India and South Africa, supported by a hundred countries including China and Russia, then by the United States and now by France, to achieve inside the World Trade Organisation (WTO) the free exploitation of the licences on the production of Covid vaccines, as requested by the WFSW with various progressive movements. Unfortunately, countries participating in the WTO (whose decisions are taken unanimously), notably Germany and the United Kingdom, are opposed to the release of these licences. They are seeking to protect the big pharmaceutical groups and their huge profits. It will therefore not be possible in the short term to promote the spread of vaccine manufacturing techniques that would enable many regions and countries to protect their populations.
It is therefore very likely that the pandemic will not be contained soon.
Also, it is necessary to recall the efforts of the WHO to develop cooperation between countries in the health and scientific fields. This is the most promising way forward. To do this, we must free ourselves from the domination of financial and mercantile logics.
We need to develop fundamental knowledge on this disease as well as on the new zoonoses that are sure to arise. Support for public research centres and their synergy must be developed. Vaccine research must be supported, and also, research into treatments. At the same time, public policy must be protected against conflicts of interest that may undermine the promotion of the most effective care and against the mistrust, or even hostility, of many people towards vaccination. It is essential to support health facilities and increase the number of health workers at a time when many countries -especially from the South, from where large numbers of doctors and paramedics migrate- are experiencing the setbacks and shortcomings highlighted by the pandemic.
The pandemic has spread in the midst of the accelerating climate change. It reminds us that the international economic model affects not only the environment but also the human health. This decade will be crucial to better protect humanity from massive and deadly disasters.
We call on our colleagues to join the movements to change the way we produce, consume and care for life on Earth in general and our fellow human beings in particular.
July 2021